Los cambios que se pueden observar desde el fin de la edad media hasta la iglesia actual son realmente grandes.
A pesar de que la iglesia puede tener ciertas influencias, ya no es tan grande ni poderosa.
Ej: * El matrimonio no debe ser obligatoriamente por la iglesia para ser válido.
* Pecar no es juzgado ni penalizado por la iglesia.
* No es obligatorio el aporte monetario para el beneficio de la iglesia.
* No puede tomar desiciones politicas, aunque puede tener cierta influencia, por
ejemplo en la legalización de la píldora del día después o el aborto.
* No es obligatorio pertenecer a una religión.
Entre otras cosas mas.
Hoy en día la iglesia se ha vuelto mas como lo que siempre debió ser: una guía espiritual, una religion basada en la fe, en que dios perdona a todos incluyendo pecadores.
mas información en nuestro fotolog www.fotolog.com/roldelaiglesia
lunes, 22 de septiembre de 2008
iglesia medieval
Edad Media y La Santa Inquisición.
El término Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivan todas las demás, fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses, que en 1249, se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal) y que en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, fue extendida a ésta con el nombre de Inquisición española (1478 - 1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América; la Inquisición portuguesa (1536 - 1821) y la Inquisición romana (1542 - 1965).
En España, durante los tres siglos que dura especialmente, prácticamente la mayoría de los casos se someten al proceso de la Inquisición local de forma regulada y documentada. Aunque sería el último país en abandonar la cruel figura de la Inquisición, ya hacía mucho tiempo que no ejecutaba a muerte a supuestas brujas; se ejecuta a la última en 1611, la adolescente catalana Magdalena Duer. Los últimos casos son en uno de los cantones suizos con Anne Goldin en Glarus, 1782 (es la última ejecución en Europa occidental) o en Polonia en 1793.
Además en el caso español a diferencia de otros países europeos como Alemania o Reino Unido, los juicios por brujería de la Inquisición eran juicios con un proceso legal, documentados y organizados por el estado aunque todos los países usaron la tortura como medio habitual. La pena más común era la abjuración de levi, con destierro de seis años de la ciudad donde viviera, la absolución era frecuente. Era significativa la suposición de que las supuestas brujas habían bebido vino y estaban enfermas de modorra. Con la confesión del brujo, la inquisición advertía:
Que no procede en estos casos por solo la forma de ser brujos y hacer los dichos daños, si no testifican de haverlos visto hacer algunos daños, porque muchas veces lo que dicen han visto y hecho les succede en sueños y juzgan se hallaron en cuerpo y lo vieron e hicieron con los que testiffican y les figura el demonio cuerpos phantasiosos de aquellos que dicen vieron sin haberlos visto ni hallándose allí para que hagan esos daños de inflamar en peligro a los que no tienen culpa. Julio Caro Baroja afirma en "El señor Inquisidor y otras vidas por oficio":
Los inquisidores eran más juristas que humanistas y teólogos. La jurisprudencia más o menos secreta que podían estudiar era grande, casi tan grande como el escepticismo de muchos de ellos, acostumbrados a ver imposturas y engaños en cantidad de actos hechiceriles. En el siglo XVII los españoles, por otra parte, no tenían mucha fama como magos y hechiceros. Alguien sostuvo -con clara animadversión hacia el país- que el diablo no se fiaba de sus habitantes.
Cifras
Algunas cifras de las ejecuciones por tribunales civiles (estimadas) y por procesos inquisitoriales constatados, por proporcionalidad en relación ejecutados/población. Se incluyen países protestantes (Dinamarca, Noruega, Reino Unido y partes de Alemania y de Suiza):
Suiza: 4.000 personas ejecutadas de un total de un millón de personas, Polonia-Lituania: unas 10.000, en una población de 3.400.000, Reino Unido, miles de ejecutados. Destacar además que en este país protestante existió la figura de los punzadores que se dedicaban a "cazar" y ejecutar brujas de forma lucrativa. Alemania donde más gente es ejecutada, hasta un total de 25.000 personas de unos 16 millones, Dinamarca-Noruega 1.350 de 970.000 personas, España sólo 59 brujas (de unos 125.000 procesos llevados por la inquisición) Italia 36, Portugal tan sólo 4 .En total la mayoría de las cazas de brujas se produjo en el norte de Europa, con más de 50.000 ejecuciones y en la gran mayoría de los casos por tribunales civiles. La gran mayoría de los ajusticiados por brujería fueron mujeres. Es decir, un total aproximado de 54000 personas, tomando en cuenta la ejecución de brujas , y sin tomar en cuenta los muertos en la "guerra santa" o cruzadas.
mas información en www.fotolog.com/roldelaiglesia
El término Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivan todas las demás, fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses, que en 1249, se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal) y que en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, fue extendida a ésta con el nombre de Inquisición española (1478 - 1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América; la Inquisición portuguesa (1536 - 1821) y la Inquisición romana (1542 - 1965).
En España, durante los tres siglos que dura especialmente, prácticamente la mayoría de los casos se someten al proceso de la Inquisición local de forma regulada y documentada. Aunque sería el último país en abandonar la cruel figura de la Inquisición, ya hacía mucho tiempo que no ejecutaba a muerte a supuestas brujas; se ejecuta a la última en 1611, la adolescente catalana Magdalena Duer. Los últimos casos son en uno de los cantones suizos con Anne Goldin en Glarus, 1782 (es la última ejecución en Europa occidental) o en Polonia en 1793.
Además en el caso español a diferencia de otros países europeos como Alemania o Reino Unido, los juicios por brujería de la Inquisición eran juicios con un proceso legal, documentados y organizados por el estado aunque todos los países usaron la tortura como medio habitual. La pena más común era la abjuración de levi, con destierro de seis años de la ciudad donde viviera, la absolución era frecuente. Era significativa la suposición de que las supuestas brujas habían bebido vino y estaban enfermas de modorra. Con la confesión del brujo, la inquisición advertía:
Que no procede en estos casos por solo la forma de ser brujos y hacer los dichos daños, si no testifican de haverlos visto hacer algunos daños, porque muchas veces lo que dicen han visto y hecho les succede en sueños y juzgan se hallaron en cuerpo y lo vieron e hicieron con los que testiffican y les figura el demonio cuerpos phantasiosos de aquellos que dicen vieron sin haberlos visto ni hallándose allí para que hagan esos daños de inflamar en peligro a los que no tienen culpa. Julio Caro Baroja afirma en "El señor Inquisidor y otras vidas por oficio":
Los inquisidores eran más juristas que humanistas y teólogos. La jurisprudencia más o menos secreta que podían estudiar era grande, casi tan grande como el escepticismo de muchos de ellos, acostumbrados a ver imposturas y engaños en cantidad de actos hechiceriles. En el siglo XVII los españoles, por otra parte, no tenían mucha fama como magos y hechiceros. Alguien sostuvo -con clara animadversión hacia el país- que el diablo no se fiaba de sus habitantes.
Cifras
Algunas cifras de las ejecuciones por tribunales civiles (estimadas) y por procesos inquisitoriales constatados, por proporcionalidad en relación ejecutados/población. Se incluyen países protestantes (Dinamarca, Noruega, Reino Unido y partes de Alemania y de Suiza):
Suiza: 4.000 personas ejecutadas de un total de un millón de personas, Polonia-Lituania: unas 10.000, en una población de 3.400.000, Reino Unido, miles de ejecutados. Destacar además que en este país protestante existió la figura de los punzadores que se dedicaban a "cazar" y ejecutar brujas de forma lucrativa. Alemania donde más gente es ejecutada, hasta un total de 25.000 personas de unos 16 millones, Dinamarca-Noruega 1.350 de 970.000 personas, España sólo 59 brujas (de unos 125.000 procesos llevados por la inquisición) Italia 36, Portugal tan sólo 4 .En total la mayoría de las cazas de brujas se produjo en el norte de Europa, con más de 50.000 ejecuciones y en la gran mayoría de los casos por tribunales civiles. La gran mayoría de los ajusticiados por brujería fueron mujeres. Es decir, un total aproximado de 54000 personas, tomando en cuenta la ejecución de brujas , y sin tomar en cuenta los muertos en la "guerra santa" o cruzadas.
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lunes, 8 de septiembre de 2008
pecados y penitencias
Pecados y Penitencias:
Gracias a los numerosos penitenciales que nos han quedado podemos acercarnos con cierta facilidad al mundo del pecado en la Alta Edad Media. En estos documentos encontramos la penitencia correspondiente a cada pecado, pudiendo afirmar que la mayoría de ellos tienen en el ayuno a pan seco o recocido y agua su correspondiente penitencia.
Si alguien no desea o no puede realizar el ayuno, existe la posibilidad de cambiarlo por el pago de una determinada cantidad de dinero al año. Una vez más , los pobres deben sufrir las consecuencias del pecado en sus propias carnes mientras que los ricos pueden adquirir su salvación. Quizá sea esta la razón por la que el concilio de París del año 829 condenó los penitenciales, ordenando que fueran quemados. A pesar de la prohibición, los sacerdotes siguieron manteniendo entre sus libros algún penitencial.
Según éstos, el cristianismo consideraba tres como los más grandes pecados: la fornicación -incluyendo todo tipo de actos sexuales pero haciendo hincapié en el bestialismo, la sodomía, las relaciones orales, la masturbación, variar de postura a la hora de hacer el acto sexual, el incesto y la homosexualidad femenina-, los actos violentos y el perjurio. Sin embargo, también es cierto que estos tres pecados son los más cometidos por lo que hacen referencia los textos. Las penas pecuniarias impuestas por los penitenciales no hacen distinción social, salvo si se trata de eclesiásticos o laicos. Los sacerdotes y monjes debía ser absolutamente impolutos e impecables. El asesinato podía ser castigado con tres o cinco años de ayuno, si el acto de violencia lo cometía un laico. Caso de un sacerdote, el ayuno se elevaba a doce años.
El monasticismo irlandés se hizo famoso por sus prácticas ascéticas. Se ponía mucho énfasis en escrupulosos exámenes de conciencia, para dilucidar si se había cometido un pecado contra Dios. Con objeto de facilitar este examen, se desarrollaron los penitenciales (manuales de confesión) que describían los posibles pecados y sus apropiadas penitencias. Éstas a menudo consistían en ayunar un determinado número de días cada semana, a pan y agua. Aunque, a la larga, estas penitencias se aplicaron en todo el mundo cristiano, fueron particularmente significativas para el cristianismo irlandés. Este fragmento, tomado del Penitencial de Cummean, un abad irlandés, se escribió, alrededor del año 650y muestra una característica distintiva de los penitenciales: su obsesiva preocupación por los pecados sexuales.
Gracias a los numerosos penitenciales que nos han quedado podemos acercarnos con cierta facilidad al mundo del pecado en la Alta Edad Media. En estos documentos encontramos la penitencia correspondiente a cada pecado, pudiendo afirmar que la mayoría de ellos tienen en el ayuno a pan seco o recocido y agua su correspondiente penitencia.
Si alguien no desea o no puede realizar el ayuno, existe la posibilidad de cambiarlo por el pago de una determinada cantidad de dinero al año. Una vez más , los pobres deben sufrir las consecuencias del pecado en sus propias carnes mientras que los ricos pueden adquirir su salvación. Quizá sea esta la razón por la que el concilio de París del año 829 condenó los penitenciales, ordenando que fueran quemados. A pesar de la prohibición, los sacerdotes siguieron manteniendo entre sus libros algún penitencial.
Según éstos, el cristianismo consideraba tres como los más grandes pecados: la fornicación -incluyendo todo tipo de actos sexuales pero haciendo hincapié en el bestialismo, la sodomía, las relaciones orales, la masturbación, variar de postura a la hora de hacer el acto sexual, el incesto y la homosexualidad femenina-, los actos violentos y el perjurio. Sin embargo, también es cierto que estos tres pecados son los más cometidos por lo que hacen referencia los textos. Las penas pecuniarias impuestas por los penitenciales no hacen distinción social, salvo si se trata de eclesiásticos o laicos. Los sacerdotes y monjes debía ser absolutamente impolutos e impecables. El asesinato podía ser castigado con tres o cinco años de ayuno, si el acto de violencia lo cometía un laico. Caso de un sacerdote, el ayuno se elevaba a doce años.
El monasticismo irlandés se hizo famoso por sus prácticas ascéticas. Se ponía mucho énfasis en escrupulosos exámenes de conciencia, para dilucidar si se había cometido un pecado contra Dios. Con objeto de facilitar este examen, se desarrollaron los penitenciales (manuales de confesión) que describían los posibles pecados y sus apropiadas penitencias. Éstas a menudo consistían en ayunar un determinado número de días cada semana, a pan y agua. Aunque, a la larga, estas penitencias se aplicaron en todo el mundo cristiano, fueron particularmente significativas para el cristianismo irlandés. Este fragmento, tomado del Penitencial de Cummean, un abad irlandés, se escribió, alrededor del año 650y muestra una característica distintiva de los penitenciales: su obsesiva preocupación por los pecados sexuales.
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martes, 5 de agosto de 2008
giovanni boccaccio

1313-Certaldo, actual Italia, 1375) Escritor italiano. Hijo natural del mercader y banquero florentino Boccaccio da Chellino, agente de la poderosa compañía financiera de los Bardi, no conoció la identidad de su madre. Las leyendas que el propio Boccaccio se encargó de difundir acerca de su vida no permiten determinar si nació en París, Certaldo o Florencia. Lo cierto es que creció en esta última ciudad, en el barrio de San Pietro Maggiore, y fue educado por Giovanni Mazzuoli da Strada, quien le inculcó la pasión por Dante que lo dominaría toda su vida.
Tras demostrar escasas aptitudes para las finanzas y el comercio, fue enviado por su padre a Nápoles, donde adquirió una sólida formación literaria gracias a las enseñanzas de los más ilustres eruditos de la corte napolitana: Paolo da Perugia y Andalo Delnevo. Lo que más le impresionó del ambiente napolitano fueron el refinamiento y la voluptuosidad que reinaban en la corte de los Anjou, en la cual convergían las culturas italiana, bizantina y árabe.
En ese contexto de intrigas y ambiciones cortesanas, amores prohibidos y sensualidad se sitúa su obra maestra, El decamerón, centrada en la figura cambiante y fascinadora de Fiammetta, hija ilegítima de Roberto de Anjou, y en sus propias aventuras juveniles, debidamente enriquecidas mediante brillantes ornamentos literarios e invenciones de todo tipo. El personaje de Fiammetta, a quien el autor pretendió haber amado, recorre obsesivamente toda su literatura anterior.
En Nápoles escribió tres obras relevantes: Filocolo (h. 1336), adaptación de la historia medieval de Floris y Blancaflor; Filostrato (1338), poema adscrito al ciclo de la guerra de Troya; y el poema épico La Teseida (1339-1340). La quiebra del banco de los Bardi le obligó a volver a Florencia (1340), donde sufrió graves penurias económicas y problemas domésticos. Su situación no lo apartó de su quehacer literario, que, por el contrario, al parecer salió reforzado de esa experiencia, que le acercó al ambiente picaresco de mercaderes del que provenía su familia. En esos años compuso el idilio pastoril Ameto, La amorosa visión, La elegía de doña Fiammetta, escrita en prosa, y Las ninfas de Fiésole, en el que recreó, con versos octosílabos, amores puros y nobles.
La peste que asoló Florencia en 1348 le inspiró la idea de El decamerón, que redactó entre ese año y el de 1353. La obra obtuvo un gran éxito, lo cual le valió, en adelante, ser promovido con frecuencia a cargos oficiales honoríficos. Desempeñó funciones de embajador, primero en Aviñón y luego en Roma. De esos años son Poema bucólico, conjunto de dieciséis églogas compuestas en latín e inspiradas en Virgilio, y dos obras de signo totalmente opuesto: Corbacho, violenta sátira social y sexual, y De las mujeres notables, que contiene una larga serie de edificantes biografías femeninas.
Tras demostrar escasas aptitudes para las finanzas y el comercio, fue enviado por su padre a Nápoles, donde adquirió una sólida formación literaria gracias a las enseñanzas de los más ilustres eruditos de la corte napolitana: Paolo da Perugia y Andalo Delnevo. Lo que más le impresionó del ambiente napolitano fueron el refinamiento y la voluptuosidad que reinaban en la corte de los Anjou, en la cual convergían las culturas italiana, bizantina y árabe.
En ese contexto de intrigas y ambiciones cortesanas, amores prohibidos y sensualidad se sitúa su obra maestra, El decamerón, centrada en la figura cambiante y fascinadora de Fiammetta, hija ilegítima de Roberto de Anjou, y en sus propias aventuras juveniles, debidamente enriquecidas mediante brillantes ornamentos literarios e invenciones de todo tipo. El personaje de Fiammetta, a quien el autor pretendió haber amado, recorre obsesivamente toda su literatura anterior.
En Nápoles escribió tres obras relevantes: Filocolo (h. 1336), adaptación de la historia medieval de Floris y Blancaflor; Filostrato (1338), poema adscrito al ciclo de la guerra de Troya; y el poema épico La Teseida (1339-1340). La quiebra del banco de los Bardi le obligó a volver a Florencia (1340), donde sufrió graves penurias económicas y problemas domésticos. Su situación no lo apartó de su quehacer literario, que, por el contrario, al parecer salió reforzado de esa experiencia, que le acercó al ambiente picaresco de mercaderes del que provenía su familia. En esos años compuso el idilio pastoril Ameto, La amorosa visión, La elegía de doña Fiammetta, escrita en prosa, y Las ninfas de Fiésole, en el que recreó, con versos octosílabos, amores puros y nobles.
La peste que asoló Florencia en 1348 le inspiró la idea de El decamerón, que redactó entre ese año y el de 1353. La obra obtuvo un gran éxito, lo cual le valió, en adelante, ser promovido con frecuencia a cargos oficiales honoríficos. Desempeñó funciones de embajador, primero en Aviñón y luego en Roma. De esos años son Poema bucólico, conjunto de dieciséis églogas compuestas en latín e inspiradas en Virgilio, y dos obras de signo totalmente opuesto: Corbacho, violenta sátira social y sexual, y De las mujeres notables, que contiene una larga serie de edificantes biografías femeninas.
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